Tarragó, a puro chamamé en Mar de Ajó


Antonio Tarragó Ros se presentó el viernes en Mar de Ajó. En una velada memorable, el músico litoraleño desplegó en poco más de una hora y media sobre el escenario lo mejor del chamamé correntino y algunas chamarritas, que al ritmo del acordeón contagiaron verdadero entusiasmo y muchas ganas de bailar a una multitud.

El músico ofreció un espectáculo en el que no faltaron las anécdotas campechanas y el buen humor. Tarragó llegó invitado por la Municipalidad de La Costa en el marco de la tercera edición del ciclo de recitales folclóricos Folk&Arena, auspiciado por la comuna local.

Tarragó Ros dijo sentirse a gusto en La Costa donde conserva “entrañables amigos” de viejas épocas. “Tengo muchos amigos en el Partido de La Costa, hemos plantado árboles acá”, comentó. “Pero contento, porque además aquí me encuentro con gente de todo el país. En realidad, recién me encontré con un paisano y me dice ‘te vi en Diamante’, provincia de Entre Ríos, que anda haciendo por acá, le digo, ‘te ando siguiendo…’ me dijo".

“Y esa es la magia que tiene esto –continuó–, acá te encontrás con gente de Catamarca, de La Rioja, de Córdoba, con correntinos, entrerrianos, y es muy lindo encontrarnos, por eso digo que es muy lindo también que estos lugares hagan este tipo de eventos, estos encuentros con la música y con el arte, porque no solo de mar vive el hombre, o sea, escuchar una canción le trae nostalgias, recuerdos, y yo creo que hay que insistir en la cultura, en la identidad, eso es importante”.

Este militante histórico de la música argentina, de la vida y del medio ambiente disfruta ahora del lugar que ha conquistado la música popular en el corazón de la gente. “Lucho disfrutando, el amor que uno tiene por esta música, por la música de esta tierra, lo ha nutrido a uno tanto, que el haber pasado tantos años, a uno le duele algunas ausencias. Gente como el ‘vasco’ Abel Giménez, que uno sabe que no lo va a ver más o el ‘negro’ Argentino Luna. Se van muriendo gente que vos querés y admirás mucho, aunque yo creo que la verdadera muerte es el olvido. La verdadera muerte es el olvido”.